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El callejón del beso

14 junio, 2019
El callejón del beso
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Guanajuato es un pueblo mágico lleno de callejones y túneles. El famoso callejón del beso es un lugar en el que todas las parejas que lo visitan, se suelen dar un beso muy apasionado en él, ya que la leyenda dice que todas aquellas parejas que se besen en ese lugar, su amor perdurara para toda la vida, por esta misma razón es que las personas que lo visitan, no dudan ni un segundo y se toman una fotografía dándose un beso.

El callejón del beso se encuentra ubicado a no más de 350 km. de la ciudad de México, así que trasladarse no es mucho problema.

Leyenda del callejón del beso

La leyenda cuenta que había una hermosa mujer de nombre Carmen y que era la única hija que tenía un padre tenía fama de ser avaro y muy recto.

Su padre era el típico convenenciero y celoso, pues no quería que se le acercaran a su hija, hombres humildes sin dinero y mucho menos, mineros del pueblo, el buscaba que su hija conociera a un comerciante que fuera exitoso, para asegurar el futuro de su hija. El hecho de siquiera pensar que su tan bella hija pudiera enamorarse de un pueblerino, le llenaba de odio y ansiedad. Claro que lo que quiere alguien y lo que dicta el corazón, son cosas muy distintas.

La leyenda del callejón del beso

Tiempo después y como pasa en toda historia de amor, Carmen se enamora de quien no debe, un humilde y pobre minero con el que se ve a escondidas de su padre, en una iglesia cercada a donde vivía.

Así transcurrió un tiempo, hasta que, en una ocasión, aquel hombre minero se encontraba cortejando a Carmen, ofreciéndole agua bendita y fresca, cuando de pronto paso por el lugar su padre y los descubrió en el acto.

Tras la terrible decepción, su padre se vio obligado a encerrarla bajo llave, sin dejarla salir de casa y amenazándola con llevársela a España, forzándola a contraer matrimonio con un noble rico, pero viejo.

La señora Brígida se convirtió en su dama de compañía, misma que estaba con ella las 24 horas del día, vigilando su encierro, así pasaron el tormento, horas y horas de llanto, doña Brígida lo único que podía hacer para consolarla en su encierro era, prometerle que jamás la dejaría que se la llevaran a España en contra de su voluntad, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para evitarlo.

El joven minero, desesperado por no poder hacer nada para estar al lado de su enamorada, un día al pasar cerca de la casa de Carmen, noto que la ventana de su balcón, se encontraba muy cerca de la casa que se encontraba al frente, a menos de medio metro, en ese momento le surgió una idea, quizá si lograba negociar la compra de dicha casa, podría verse con su amada.

Estuvo varios días negociando el valor de la casa con el dueño, pero este estaba en un plan de no vender, tan así que le dio un costo muy alto, para que el joven minero no tuviera oportunidad de comprarla, sin embargo, el joven con tal de poder estar de nuevo con su amada, vendió todo su patrimonio de muchos años de trabajo con tal de juntar el dinero para comprar la casa, hasta que lo consiguió.

El joven dio por sentado que valió cada peso la compra de la casa, ya que tan solo con estirar la mano desde el balcón, podía tocar la ventana de la casa de la habitación de Carmen. Tremenda sorpresa de la enamorada fue que cuando se asomó por el balcón, vio al amor de su vida tan cerca de ella, a partir de ahí se juraron amarse eternamente y se pusieron de acuerdo para poder verse cada noche por medio de los balcones.

Los jóvenes se comenzaron a ver a través de los balcones noche tras noche, hasta que un día se encontraban dándose un caluroso y apasionado beso, cuando de la nada se escucharon unos gritos bastante violentos que provenían del fondo, se trataba de Don Luis, el padre de Carmen, este enfurecido, ciego y lleno de rabia tomo una filosa daga y fue corriendo al balcón, aventó a un lado a Doña Brígida y acercándose a Carmen, le clavo de un solo golpe la dada en el corazón, inmediatamente Don Luis quedo mudo de espanto.

El joven minero seguía sosteniendo la mano de su enamorada, pero esta se iba tornando fría cada vez más, hasta que perdió la vida, el joven no pudo soportar más, le dio un beso a en la mano, despidiéndose y después se suicidó en la Mina de la Valenciana, tirándose desde el brocal.

Al día de hoy sigue existiendo el callejón del Beso en la folclórica ciudad de Guanajuato, en el centro histórico que está más o menos a las faldas del conocido cerrito del Gallo, el cual existía desde remotos tiempos por ahí del siglo XVIII.

El callejón posee una singular anchura de 68cm y los balcones prácticamente están unidos. Actualmente siguen asistiendo multitud de parejas a darse un beso en este trágico callejón.

Autor: Eduardo Sánchez

Lugar: México, Guanajuato