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La monja de la catedral

6 junio, 2019
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La leyenda de la monja de la catedral se originó por ahí de los años 50’s, en la época de la intervención francesa en México, había una monja que habitaba en un convento pequeño que se ubicaba en las afueras del bello estado de Durango. Se cuenta que supuestamente se enamoró de un militar francés, el cual se ubicaba en un cuartel militar que se encontraba muy cerca del lugar.

El militar cada día pasaba a la misma hora todos los días junto con su batallón, muy cerca del convento en donde Beatriz solía mirarlo desde la ventana que estaba en su habitación.

Una ocasión, Fernando, el joven soldado francés, por azares del destino se presentó en la puerta del convento en busca de ayuda médica, a causa de una emboscada de parte del ejército mexicano, como era de esperarse, hubo disparos entre ambos ejércitos, con lo que Fernando salió con una lesión. Ante lo acontecido, la monja decidió curarlo y mientras terminaba de recuperarse, lo dejo resguardarse por un par de días.

La monja de la catedral

Al pasar algunos días, Fernando y Beatriz terminaron enamorándose, aunque esto duro muy poco, debido a que se estaba consumando la intervención francesa y por tanto se tenía retirar para buscar donde esconderse con su batallón, pero antes le hizo una promesa a Beatriz, diciéndole que volvería un día, cuando las cosas se calmaran. Desafortunadamente los planes se vinieron abajo cuando el ejército mexicano encontró donde se escondían, por lo fusilaron a Fernando junto con todo su batallón.

Después del fusilamiento, pasaron algunos meses y Beatriz no tenía noticia alguna de su amado, a pesar de ello, no perdió la fe, por lo que asistió al campanario de la catedral de pueblo día tras día esperando que Fernando volviera.

Un día durante la mañana cuando el padre de la catedral iba a comenzar con su jornada y se disponía a abrir la puerta de la catedral, se percató que había un cuerpo al parecer sin vida, esta había caído desde lo más alto del campanario de aproximadamente 30 metros de altura. Unos días más tarde, identificaron a la víctima, se trataba ni más ni menos que de Beatriz.

Después de la tragedia de la monja de la catedral, muchos de los habitantes que transitan cerca de la catedral de Durango, afirman que cada noche pueden ver lo que parece ser la silueta de una mujer en el campanario, se creé que la monja todavía parece estar esperando por Fernando, su enamorado, ya que ella jamás supo que este había fallecido y es por eso que quizá no puede descansar en paz.

Autor: Eduardo Sánchez

Lugar: México, Durango