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Leyendas de Bolivia

17 agosto, 2019

Cientos son las leyendas de Bolivia son las que resuenan por el país boliviano, muchas de ellas vienen desde la época de la conquista, aquí surgieron muchos relatos que cuentan los pobladores de dicho país, las leyendas bolivianas tienen la gran peculiaridad de que hablan sobre criaturas y seres sobrenaturales o que por lo menos no poseen explicación científica alguna, por ejemplo, muchas de las leyendas, hablan sobre duendes, fantasmas y otros entes.

Nos dimos a la tarea de narrar algunas leyendas de terror, que conseguimos recabar de boca propia de algunos habitantes de este hermoso país, sin más, te dejamos estas intrigantes leyendas de terror bolivianas.

Leyenda boliviana de los duendes

Leyenda boliviana de los duendes

Los duendes son figuras que aparecen en muchas leyendas cortas alrededor del mundo, cada cultura tiene su percepción de ellos, y regularmente no se perciben como seres malvados, pero sí muy traviesos que en ocasiones llegan a importunar y cuyas acciones se vuelven de cuidado, tal es el caso de aquellos que se describen en Santa Cruz, Bolivia.

En esta región los duendes son pequeñas criaturitas de color verde, vestidas con hermosos trajecitos muy elaborados. Según los más ancianos, estos seres surgen tras la muerte de un niño que no fue bautizado, pues esto provoca que el alma del pequeño se quede atrapada en un cuerpo diferente al que lo trajo al mundo.

Físicamente, conservan algunos rasgos de infante, además de tener ojos brillantes, y los pies volteados hacia atrás, pues con esto pueden confundir a las personas que ven sus huellas, y les hace creer que van a lado contrario de donde realmente se dirigen. Llevan sombreros grandes que cubren gran porción de su rostro, pero lo que puede verse, hace notar que poseen facciones perfectas y demoniacamente bellas.

Normalmente, conservando su espíritu de niño, se dedican a hacer travesuras, pero se les teme ya que también suelen secuestrar pequeños, se los llevan hasta sus dominios en las profundidades del monte, donde hacen con ellos algo que no se ha podido averiguar, pero los más optimistas aseguran que solo quieren jugar con ellos. Pero si esto fuera cierto, los pequeños encontrarían alguna forma de regresar, pero jamás se les vuelve a ver.

Por eso se buscaron formas de alejarlos, y la forma más sencilla de ahuyentarlos es rociarlos con agua bendita, o con agua simple a falta de la primera. El segundo método resulta un poco más vergonzoso, ya que se trata de fingir que se limpiar el trasero como se hace después de ir al baño, ya que estas criaturitas son tremendamente asquerosas, y a veces esto es una ventaja porque si se llevan a un niño pequeño y este hace sus necesidades en el panal, el duende lo abandona sin más ni más.

Leyenda de La Casa de la moneda


Durante la época colonial, fue fundada la fábrica de monedas en Potosí, Bolivia, y desde sus inicios, este lugar se convirtió en la cuna de leyendas cortas muy impresionantes como la del “Mascarón”, un rostro que se plasmó en la fachada del edificio, hasta los sucesos extraños que se dan en el sótano.

En taller empleaba esclavos africanos para el trabajo, y fueron ellos los que presenciaron los escalofriantes hechos que posiblemente causaron el embrujo del sótano del lugar que hoy se conoce como “La Casa De la Moneda”. Según los testimonios de estas personas, frente al inmueble había un convento, que lejos de ser sagrado, al parecer recibía como internas a mujeres de dudosa reputación y de horribles maneras, las cuales realizaban rituales espiritistas y se entregaban a la lujuria, aun estando en cinta.

Las actividades inconscientes de estas mujeres trajeron al mundo una gran cantidad de bebés, mismos que sin piedad iban y abandonaban en el sótano de la fábrica, sobre todos aquellos que por sus descuidos nacían con alguna deformidad. Pero al parecer, los niños no eran enviados ah solo para morir a su suerte, sino que eran víctimas de algo aun peor, pues decían los siervos que ahí abajo, vivían unas horribles criaturas que realizaban experimentos con los recién nacidos.

Los trabajadores de este sitio tenían tanto miedo de lo que ocurría ahí, que se negaban a toda costa a bajar, sobre todo porque al anochecer, se escuchaban terribles gritos y ruidos de cadenas.

En la actualidad, el sótano sigue siendo inaccesible, aunque La Casa de la Moneda está abierta al público como destino turístico. El tour ofrece un paseo por varios pisos de la edificación y solo unas pocas habitaciones, pues el resto permanecen cerradas, y curiosamente, se exhiben esculturas de barro, máquinas de fierro y madera… disección de animales y momias infantiles.

Leyenda del Puente del Diablo


En el pueblo boliviano de Potosí, existe un antiguo puente que llama la atención no por su arquitectura, sino por una leyenda corta de la cual forma parte.

Según relatan los pobladores todo comenzó cuando un chico humilde se enamoró de una joven indígena, hija del alcalde del pueblo. Su amor fue correspondido por la muchacha, pero tenían que verse a escondidas porque el padre de ella jamás aceptaría tal relación.

Cierto día, el acalde los encontró juntos y comenzaron una pelea. Finalmente, la niña logró detenerlos, y su padre dejó los golpes de lado para decirle al muchacho que podría pretender a la muchacha si lograba reunir una enorme cantidad de dinero en tan solo una semana. Sin pensarlo dos veces el chico acepta y se encamina a la capital donde acepta todo tipo de trabajos y al quinto día cuenta ya con la meta impuesta.

Su camino de regreso se complica demasiado, sucede una eventualidad tras otra y el tiempo se le acaba, así que al ver que está cerca del pueblo, pero no puede continuar su viaje a causa de las lluvias pide ayuda al Diablo. Este responde de inmediato, y le pide el alma del joven a cambio de ayudarle a llegar a tiempo para encontrarse con el padre de su amada. Nuevamente sin dudarlo, en enamorado acepta de inmediato y el demonio pone manos a la obra.

Satanás construye un puente a través de un barranco que acorta el camino entre los dos chicos, sin embargo, antes de que el gallo cante, el joven se da cuenta de su grave error, y en esta ocasión pide ayuda a Dios para salvar su alma. Nuevamente sus peticiones son escuchadas y antes de que el Diablo coloque la última piedra un grupo de ángeles aparece y le impiden terminar el puente, así al cantar el gallo como se había estipulado en el pacto, el demonio no había cumplido con su palabra y no pudo tomar el alma del muchacho.

Desde entonces el puente permanece así, siempre incompleto, con una piedra faltante, y nadie ha podido colocarla, siempre que alguien quiere intentarlo, la figura de un hombre aparece en medio del puente, acompañado de una espesa niebla, acto seguido, la piedra colocada desaparece, al igual que el individuo.

No dejes de visitarnos, porque continuamente estamos actualizando nuestra biblioteca de leyendas de Bolivia para que las disfrutes y pases una tarde agradable leyéndolas, compártelas en tus redes sociales para seguir creciendo, un saludo muy grato del equipo de Munal.