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Los fantasmas de la carretera 66

6 junio, 2019
Leyenda de los fantasmas de la carretera 66

En Estados Unidos existe una carretera que se encuentra sobre la ruta 66 y de la cual se han formado algunas escalofriantes y tenebrosas leyendas, de las cuales te compartiremos algunos aspectos impresionantes.

Hay una sección específica que habita en la carretera 66 de la que hablamos, a la altura de la ciudad de Oklahoma en Catoosa, en donde uno como conductor debe estar muy alerta para no dar un giro errado y terminar sobre la carretera 412 la cual los dirige al Cementerio de Timber Ridge.

En este preciso lugar muchos de los conductores que pasan por ahí, suelen ver a un pequeño niño nativo americano justo a mitad de la carretera montando en una bicicleta. Hay algunos que alcanzan a evadirlo, pero muchos otros lo golpean de lleno, debido a que este suele aparecerse repentinamente sobre el asfalto. La gente que se baja a auxiliar al niño, se dan cuenta de que este ya no está por ningún lado, hay otros que lo ven tan solo arrastrarse muy mal herido y ensangrentado hacia la orilla, pero al intentar acercarse, el niño simplemente desaparece y no queda rastro alguno de él.

Leyenda de los fantasmas de la carretera 66

Lo curioso de todo es que los vehículos que logran estrellarse contra el niño, aunque este se esfuma, los rastros de las abolladuras quedan sobre el vehículo, así como marcas de sangre sobre el mismo, un hecho sobrenatural e insólito.

Existen versiones que describen que en ese preciso lugar donde se aparece, el niño fue atropellado y enterrado justamente en las primeras tumbas del cementerio de Timber Ridge, quizá el trágico accidente es el que no deja descansar al pobre niño.

Otra de las leyendas de fantasmas sobre la carretera 66 que se escuchan de las personas que circulan por ahí, es la que se origina en la Ciudad Reno, conductores que han pasado por ahí afirmar ver el espectro o fantasma de un hombre con una joroba muy prolongada, el cual porta un elegante sombrero un poco inclinado hacia abajo cubriéndole los ojos y un abrigo de un tono color marrón. Suele hacer su aparición en noches con neblina días lluviosos, pidiendo que lo lleven en sus vehículos, al parecer se trata de una persona con suma educación y agradecido, lo curioso es que, les pide que lo dejen a una distancia muy cercana de donde lo recogieron.

En cuanto bajan al hombre y el vehículo arranca, se nota como aquel hombre va corriendo al lado del vehículo, incluso sí logran acelerar, no logran dejar atrás a aquel hombrecillo, por más que aceleran, así se mantiene un largo trayecto corriendo a la velocidad del carro, flotando todo el tiempo, hasta que por fin simplemente se desvanece. La gente que suele pasar por ahí y sabe sobre la leyenda, suelen persignarse y encomendarse a Dios para no encontrarse a este hombrecillo.

Autor: Eduardo Sánchez

Lugar: Estados Unidos, Oklahoma, Catoosa.